“Educación, Juventud, Empleo. La alternancia, una alternativa para la educación y el desarrollo en América Latina”

GARCÍA-MARIRRODRIGA, R. (Coord.). (2009).. Guatemala: Serviprensa, AIMFR y UNESCO. ISBN: 978-99939-68-28-3. Colección AIDEFA de la AIMFR (“Alternativas Internacionales en Desarrollo, Educación, Familia y Alternancia”).

 

El libro es una recopilación de artículos preparados específicamente por expertos de varios países, algunos de los cuales fueron presentados como ponencia en el Seminario Internacional sobre “Educación, Juventud y Empleo”, que tuvo lugar en Guatemala el 29 de julio de 2008.

Por lo tanto, no son específicamente las Actas de un Seminario, sino un conjunto de propuestas que recogen algunas alternativas para paliar los efectos de la pobreza y favorecer el desarrollo de muchas familias a partir, sobre todo, de otra visión de la educación. La visión de la Pedagogía de la Alternancia como alternativa para la educación y el desarrollo en América Latina.

En cada uno de los artículos -que se pueden leer por separado puesto que son independientes- hay principios y valores. Así, Jean-Claude Gimonet parte de la idea de la educación como una conquista personal que supone un viaje que cada uno realiza a lo largo de toda su vida. Pero esa conquista requiere unas referencias válidas. Pasar a la escuela del siglo XXI significa volver a pensar los proyectos educativos a todos los niveles, volver a repasar los contenidos y reconsiderar los métodos, estudiando desde otra perspectiva la función y los papeles de los formadores y, por consiguiente, su formación. Pedro Puig, resalta el enfoque integral y sistémico de la pedagogía de la alternancia integrativa en contraste con otros modelos educativos al uso. Dicho enfoque nos conduce a una pedagogía de la realidad que es pertinente para educar en, para y a través del trabajo. Es decir, para lograr una verdadera orientación vocacional de los jóvenes que les conduzca a conseguir condiciones adecuadas de empleabilidad. Víctor J. Moscoso presenta datos actuales sobre la situación del empleo juvenil en Centroamérica,  y resalta la oportunidad que supone aprovechar la alternancia como estrategia para la formación de capital humano. Reynaldo G. Rivera profundiza en el acompañamiento personalizado de los jóvenes, que deja claro que debe comenzar y afianzarse en la familia, pero que no puede descuidarse en la escuela. Con ejemplos reales del ámbito latinoamericano, deja claro que estamos ante una emergencia educativa de grandes proporciones y que esta emergencia tiene una estrecha relación con el analfabetismo afectivo. Pone de relieve la importancia de educar con amor y de caer en la cuenta de que una mayor y mejor educación implica estilos de vida más saludables y por lo tanto mayores oportunidades de desarrollo personal y social en los jóvenes. Albert Arbós nos presenta un aspecto arduo pero imprescindible en educación: la evaluación. Cuando ésta es adecuada permite el avance hacia las innovaciones educativas. En caso contrario, las impide. Destaca el hecho, a menudo olvidado, de que la evaluación es un asunto ético, pero que necesita de la formación y de la auto-reflexión de los evaluadores porque también es un asunto técnico. Bernard Tranchand afronta la importancia de la sociedad civil organizada (asociada) en la educación. Por último, el Coordinador del libro, Roberto García-Marirrodriga, analiza aspectos relacionados con la pobreza y el desarrollo desde la óptica de la educación. Apuesta por un desarrollo que deberá ser sostenible en el espacio y en el tiempo y que, por eso, necesita una visión antropológica,  personalista -que pone en valor a toda la persona y a todas las personas y que coloca al ser humano en el centro de los procesos de desarrollo- y una actuación libre y responsable que promueva la ética y el bien común por encima del interés particular. De esta manera es posible globalizar la solidaridad y comprender que sólo la ecología humana resuelve verdaderamente los problemas. La ética de la educación garantiza la sostenibilidad de los saberes y conduce a un desarrollo en libertad. Es decir, a un desarrollo que sólo será sostenible si confía realmente en las capacidades de la gente.


La pedagogía de la alternancia, que parte de la experiencia, se inspira en el personalismo y por tanto pone en valor a las personas y a las familias creadoras de tejido social al asociarse, educa en libertad para el proyecto de vida, y proporciona instrumentos para la autoconstrucción de una vida digna, se vislumbra como una alternativa ética y sostenible de formación-desarrollo que puede responder a los desafíos que tiene la humanidad en los albores del siglo XXI, tanto en el ámbito rural como en el urbano, en los países en desarrollo y en los países desarrollados.


El libro termina con un anexo donde algunos países de América Latina expresan su situación educativa, así como sus logros y dificultades en el desarrollo de la pedagogía de la alternancia.

 

 

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